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Antiguo 26/12/2015, 23:13   #3
eledu2008
Maestro tostador
 
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Fecha de ingreso: 14/ene/2015
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Predeterminado

Voy a permitirme añadir un poco más de historia.

En Madrid, bien entrados los años 60 del pasado siglo, había almacenes de grano en los que, además de alpiste para el canario o harina de fuerza, existían unos sacos con sellos misteriosos en los que se almacenaba café verde. A pesar que, desde 1890, existía cafés La Mexicana, mi abuelo y mi padre compraban ese café y lo tostaban en una sartén con patas y más tarde en una especie de cilindro agujereado con manivela que parecía un bombo de la lotería. Un día apareció por casa un familiar que venía del extranjero (aunque entonces España era oficialmente el centro del mundo, en el extranjero había cosas que aquí ni se habían oído) con unos paquetes de café. Después de saborear varias tazas, después de quejarse de la falta de control y de los granos apolillados, arrinconaron los viejos trastos y no los volvieron a usar. 50 años después, mi padre tiene un equipazo que sigue utilizando y cuidando con mimo pero no ha vuelto a tostar.

Como creo que este post surge a raíz de algo que escribí, quiero dejar claro que mi “crítica” se debía, y se debe, a la relación entre lo preguntado y lo respondido. Es decir, si alguien me pregunta por un patinete, yo no le venderé nunca una moto. De hecho mi primera objeción fue textualmente: “Si se pone en un plato de la balanza la frescura de lo recién tostado y en la otra el conocimiento y el trabajo del experto, habrá gustos para todos pero yo me quedo con lo segundo.”

Ante esta agresión tan imperdonable contestaron: “Ni se te ocurra probar a tostar café en casa, el día que lo hagas no habrá marcha atrás y cualquier otro café te parecerá un asco.” Y más recientemente: “últimamente se le esté haciendo la guerra”. Pues, no, ni me parece un asco un café bien tostado fuera de casa ni tengo la menor intención de iniciar ninguna guerra. Ni siquiera se me ocurre opinar sobre si es conveniente, recomendable o sensato, tostar en casa.

Claro que tostar es fácil, ya lo hacía mi abuelo con un bote, lo difícil, entonces y ahora, es saber, poder buscar y encontrar lo que quieres y tratarlo como se debe con las herramientas adecuadas. Maestro torrefattore no es el que aprieta un botón, es el que sí sabe hacer todo eso y lo hace bien, algunos hasta viven de ello. Todos podemos montar el Ekby Härpen de Ikea pero si queremos un buen armario y tenemos dinero para pagarlo, tendremos que encargarlo al ebanista.

Deberíamos acostumbrarnos a que, lo que no es negro, no tiene por qué ser blanco y que los que no piensan como tú no tiene por qué ser tus enemigos. De lo de las motos, sí que opino.
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